El Capitán Starfunkel abandonó la Tierra en un cohete hecho de papel y cinta adhesiva, iba en busca de un planeta alejado del sistema solar del que casi sin querer descubrió su existencia al escudriñar con su telescopio de cartón el cielo estrellado de una noche en la costa argentina. Las historias son su bitácora, escrita en papel de colores, arrojados al espacio en botellitas de refresco, vayamos trás sus pasos.
SIEMPRE FUE EL TIEMPO
Siempre se trató del tiempo, jamás importó si el destino final era cielo o infierno, lo único importante es la eternidad.