El júbilo era generalizado, las primeras ráfagas impactaron el objetivo de repente y se repetirían cada hora. Apenas un mínimo sonido podía ser la respuesta a siglos de la misma pregunta "estamos solos en el Universo?", luego de pronto la señal se suspendió, doce días tardaron en restablecer el contacto. En los albores del siglo XXI cada doce días por noventa y seis horas, las señales del espacio exterior encendían las alarmas de los observatorios terrestres donde solo se escuchaba un mensaje que se repetía una y otra vez, "EL CONTAGIO ES ALTO, LA PROPAGACION INEVITABLE, CORONAVIRUS MORTAL". En LaTierra, en los albores del siglo XXI, no existía ser humano que diera respuesta.
