El ladrón los redujo en segundos, la luna llena iluminaba la sala. Una vez abierta la caja de seguridad solo encontró un revólver y una bala de plata. Iracundo giró para reclamar dinero, vió únicamente a la mujer. No tuvo tiempo de nada más, el lobo dió un salto y de un mordisco desgarró su cuello.